lunes, 7 de octubre de 2019

LA ERA DE LOS REPTILIANOS

Las teorías conspirativas presuponen que los dos lados de una disputa científica o social deben tener la misma veracidad

Son tiempos de lagartos. No hay más que observar a nuestro alrededor: le han denegado el visado australiano al polémico David Icke, negacionista del Holocausto y creador de teorías conspirativas sobre reptilianos humanoides. Icke iba a dar charlas sobre gobernantes reptilianos y manipulación y control mental gubernamental.

YouTube anunció hace menos de dos meses que cambiará sus algoritmos para que dejen de recomendar tantos vídeos de teorías conspirativas. Facebook acaba de anunciar el fichaje de Newtraly y Maldita.es para combatir las noticias falsas en su plataforma. La agencia France Presse también extenderá a España su acuerdo de verificación con Facebook, que ya tiene en otros 15 países. La BBC ha decidido vetar en sus debates a las personas que defiendan posturas negacionistas con respecto a teorías que tienen un consenso científico universal. Netflix documenta en La tierra es plana uno de los fenómenos contemporáneos que más rápidamente se están extendiendo: los terraplanistas.

Parece, pues, que hemos aceptado que estamos rodeados de teorías conspirativas y que estas suponen enormes peligros sociales y políticos. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí en tan poco tiempo? ¿Cuándo nos acostumbramos a relatos conspiranoicos que ahora es necesario frenar?

Como explicaba Chris French a BBC News, las teorías conspirativas “son transversales en cuanto a clase social, género y edad”, y presuponen la falacia de que los dos lados de una disputa científica, social o política deben tener la misma veracidad. Si a eso le sumamos que una teoría conspirativa tiene, por defecto, la capacidad narrativa de crear patrones regulares podemos comprender que sean materia de seducción. Nuestro presente parece haber acelerado el poder de las conspiraciones: cada vez son más frecuentes ideas tóxicas sobre élites que controlan el mundo o planes delirantes para la introducción de migrantes de origen musulmán con ayudas gubernamentales.

Habrá que fiscalizar las narrativas de las desinformación y comprobar también los intentos de las grandes plataformas por frenarlas

Hasta muy recientemente se presuponía que la carne de cañón de las teorías conspirativas era una masa uniforme de ignorantes y paletos capaces de sucumbir a las más absurdas teorías sin base alguna con respecto al origen del universo, el cambio climático, o el atentado de las Torres Gemelas. Pero un reciente artículo de Julia Ebner en The Guardian alertaba de los peligros para la democracia que suponen no únicamente las teorías conspirativas, sino su construcción material, su andamiaje. Ebner citaba el ejemplo de la comunidad Qanon, que empezó en el foro 4chan, y con claros paralelismos con las redes de acción de movimientos de extrema derecha como la Liga de la Defensa Inglesa y Pegida. En los últimos tiempos, Qanon ha cooptado manifestaciones de chalecos amarillos e impulsado las campañas de la línea más dura pro-Brexit. El informe The battle for Bavaria, del Institute for Strategic Dialogue, del que Ebner formó parte, utiliza un caso de estudio: las elecciones bávaras. En él se detalla cómo la comunidad internacional de extrema derecha se movilizó, principalmente a favor del ultraderechista Alternativa para Alemania, y reveló cuáles son las nuevas comunidades transnacionales de extrema derecha que emergen en Europa y cómo participaron activamente en la elección de Baviera, difundiendo teorías de conspiración y desinformación con aliados transatlánticos.

Ebner explica cómo al inyectar narrativas conspirativas en estos movimientos, sus miembros pueden aprovechar las redes existentes y alterar su dirección política. Una táctica utilizada es combinar hashtags conspirativos con los de campañas virales y temas que son trending topic en las redes. El ruido que genera es suficiente para distorsionar la percepción pública.

Quizás hay que dejar de entender esa narrativa de la desinformación como algo antropológicamente curioso, propio de una masa desinformada risible, y entender que se trata de un ejercicio de ensayo-error. Si se es capaz de crear los canales para que alguien piense que un reptiliano bebe tu sangre y controla tu voto, o que vivimos en un gigantesco terrario, es mucho más fácil de implantar y naturalizar que los inmigrantes reciben más ayudas del Estado que el resto o que el cambio climático es una teoría conspirativa enorme.

Habrá que fiscalizar estas narrativas, y también cuan reales son los intentos de las grandes plataformas por frenarlas. Por ejemplo: dos de los grandes creadores de contenido en YouTube, Logan Paul y Shane Dawson, publicaban vídeos coqueteando con teorías conspirativas —el terraplanismo y la orquestación de los incendios en California—. El vídeo de Dawson superaba los 62 millones de visitas. Ante la pregunta del medio The Verge a YouTube sobre si se aplicarían a esos vídeos las nuevas regulaciones anunciadas por la empresa, YouTube no ha aclarado su decisión. Sí ha respondido que al vídeo sobre terraplanismo no se le añadirá información que refute la teoría.

Oh, sí. Son tiempos de lagartos.

Lucía Lijtmaer es escritora.
23 MAR 2019 – El País

sábado, 5 de octubre de 2019

CHERNOBYL: A 33 AÑOS DEL DESASTRE

SALA DE CONTROL DE CHERNOBYL SERÁ ABIERTA PARA LOS TURISTAS A PESAR DE CONTENER 200 TONELADAS DE MATERIAL RADIOACTIVO


La sala de control de Chernobyl posee actualmente 40.000 veces los niveles de radiación normales, pero aún así se abrirá a los turistas.
El 26 de abril de 1986 ocurrió uno de los accidentes más graves de la historia del planeta. Ese día Pripyat, Ucrania y buena parte de Europa terminarían viendo por primera vez el mortífero y desolador efecto de la radioactividad. El reactor 4 de Chernobyl explotó, arrojando al aire un potente e invisible veneno para cualquier ser vivo. A pesar de que sus efectos mortales durarían miles de años, hoy se pretende llevar a los turistas al corazón del accidente.

El gobierno ucraniano confirmó que abriría las puertas de Chernobyl a los turistas. Durante años se ha permitido que la gente visite los alrededores, pero actualmente se quiere llegar más lejos. Sorprendentemente las autoridades dejarán entrar personas a la terrorífica sala de control del reactor 4 de Chernobyl.

Este lugar es muy importante, pues allí fue donde se gestó el desastre de toda la planta nuclear. Ese día en horas de la madrugada se realizó un experimento para comprobar cómo reaccionaría el reactor con un menor suministro de energía. Las condiciones en que lo dejaron las preparaciones del día anterior llevaron a una inestabilidad en el interior del reactor. Finalmente cuando se hizo el experimento, no se logró controlar la situación y el reactor 4 explotó, liberando material de fisión a la atmósfera.

Por supuesto, esto generó que los alrededores hayan quedado con niveles altísimos de radiación. La propia sala de control del reactor 4 sigue teniendo a día de hoy 40.000 los niveles de radiación normales. Aun así, el gobierno abrirá 21 nuevas rutas turísticas por la zona, una de ellas pasando por dicha habitación.

UNA VISITA PELIGROSA
Se calcula que dentro de la planta sigue habiendo 200 toneladas de material radioactivo. Es por eso que está cubierta por un arco de acero de 36.000 toneladas.

En estas condiciones los turistas tendrán la peligrosa opción de cruzar la barrera. Claramente no será a sus anchas, ya que tendrán que seguir un estricto protocolo de seguridad. Esto implicará cascos, trajes antirradiación, respiradores, etc. Aun así, no les permitirán estar más de cinco minutos adentro. Esto será suficiente para ver todas las pantallas y paneles originales de su interior.

El gobierno ha visto una oportunidad turística en este lugar. Gracias a la serie Chernobyl, se calcula que cerca de 87.000 personas han ido al lugar este año.  Publimetro

jueves, 26 de septiembre de 2019

INTELIGENCIA ARTIFICIAL

SE DESCONOCE EN GRAN MEDIDA LOS PROGRAMAS DE ROBÓTICA MILITAR QUE LOS DIFERENTES EJÉRCITOS DEL MUNDO PUEDAN TENER EN MARCHA

El presidente de Microsoft pide ampliar las convenciones de Ginebra para esta clase de armamento

La empresa de robótica Boston Dynamics por fin va a comercializar uno de sus robots, muy populares por los espectaculares vídeos que difunden en Youtube de sus prototipos. Se trata del modelo Spot, un robot con forma de perro sin cabeza que puede ser personalizado por las empresas o gobiernos que lo adquieran. Entre las tareas que Boston Dinamycs señala para este autómata están las de seguridad.

No hace falta hacer volar demasiado la imaginación para comprender que un dispositivo como Spot podría usarse en defensa, pues tanto su hardware como su software son personalizables. Aunque en realidad hace ya bastante tiempo que los robots se utilizan en acciones militares por todo el mundo.

Cuando los robots comenzaron a aparecer en los viejos cómics de ciencia ficción en los años 50, casi nadie pensó que en 2019 la mayor parte de autómatas militares estarían surcando los cielos. El uso de drones para acciones militares está tan extendido que incluso un grupo paramilitar de Yemen utilizó artefactos de este tipo para atacar una refinería de Arabia Saudí, disparando el precio del petróleo en todo el mundo. Aunque se piensa que este drone en realidad contaba con tecnología iraní.

El despliegue de armas robóticos va en aumento. Basta con fijarse en el aumento de operaciones realizadas con drones para comprobarlo. Si a eso sumamos la inteligencia artificial está avanzando a gran velocidad, no es descabellado pensar que los robots inteligentes se lancen a corto o medio plazo al campo de batalla como un soldado más. Aunque no debemos pensar simplemente en robots humanoides. Barcos o tanques inteligentes pueden comenzar a usarse en acciones de guerra como ya se usan los aviones inteligentes no tripulados.

La inteligencia artificial aplicada al armamento, la guerra cibernética o los desafíos que la tecnología plantea para el mantenimiento de la democracia son algunas de las amenazas que señala el presidente de Microsoft

Brad Smith, presidente de Microsoft, ha alertado en unas declaraciones que recoge Telegraph sobre esta cuestión. De hecho pide una Convención digital de Ginebra que se sume a las actuales convenciones de Ginebra. Estas regulan las actuaciones que son contrarias al derecho internacional en los conflictos bélicos. Como es por ejemplo el uso de armamento químico.

Smith de hecho lanza esta propuesta no sólo refiriéndose a la amenaza de los robots, en realidad se refiere a todas aquellas acciones en las que la tecnología puede suponer un gran riesgo para la humanidad. Ese es a grandes rasgos el tema que desarrolla en el libro que ha escrito con la comunicadora Carol Ann Browne: Tools and Weapons: The Promise and the Peril of the Digital Age. Una obra en la que trata cuestiones como la guerra cibernética o los desafíos que la tecnología plantea para el mantenimiento de la democracia.

Dejar en manos de una inteligencia artificial si una persona debe morir parece algo bastante atroz

El uso de robots en seguridad y en conflictos armados plantea dilemas morales bastante importantes, pues dejar en manos de una inteligencia artificial si una persona debe morir parece algo bastante atroz. Incluso en el contexto de una guerra. Hasta ahora los autómatas militares son controlados en su inmensa mayoría a distancia.

O bien son programados para realizar un plan bélico. Es lo que hace por ejemplo el drone más sofisticado con el que cuenta el ejército español: el Sistema Integrado de Vigilancia Aérea, SIVA, que puede ser controlado a distancia o programado para alcanzar un objetivo.

En realidad la creación de robots asesinos es hoy más factible que nunca debido a la popularización de los drones. El vídeo viral Slaughterbots lanzado en 2017 ponía el dedo en la llaga. Esta ficción realizada con apariencia de documento real, mostraba a un CEO de una supuesta empresa presentando un pequeño drone asesino. El documento engañaba porque lo que narra no parece en absoluto una realidad descabellada.

Otro ejemplo inquietante de lo sencillo que puede ser crear un arma robotizada: un aficionado a la tecnología equipa un drone con armas de fuego que se pueden disparar a distancia. Esta vez no se trata de un truco. El vídeo de ese artefacto fue publicado en Youtube por su creador.

Muchos autómatas pueden tomar ciertas decisiones sencillas ya, por ejemplo para desplazarse por un terreno accidentado sin control remoto

Es cierto que muchos autómatas pueden ya tomar ciertas decisiones. Por ejemplo para desplazarse por un terreno accidentado. Como hace el robot Curiosity de la NASA. Ya que no puede ser controlado a distancia en tiempo real debido al retardo de las señales de radio entre la Tierra y Marte.

Por el momento la inteligencia artificial aún está en un estadio de desarrollo demasiado inmaduro para ir más allá de esas pequeñas tomas de decisiones. Al menos en el sector civil, porque se desconocen los programas de robótica militar que los diferentes ejércitos del mundo puedan tener en marcha. De hecho es probable que esta tecnología inteligente se esté probando ya con éxito, aunque quizá su coste sea demasiado elevado como para plantearse su uso en un campo de batalla.

Fuente: La Vanguardia
             Ramon Peco

jueves, 19 de septiembre de 2019

¿FUE UN TRAIDOR O NO SE SABE MUCHO DE ÉL?


RAZONES POR LAS QUE O’HIGGINS NO GOZA DE TANTA POPULARIDAD

La historia independentista de Chile goza de gran cantidad de anécdotas y curiosidades, las que han originado el lanzamiento de series de tv, libros y documentales. No obstante, hasta el día de hoy existe una figura que no genera un total consenso en torno a su legado a las nuevas generaciones: Bernardo O’Higgins.

Nacido en Chillán un 20 de agosto de 1778, O’Higgins es considerado en los libros de historia como el “Padre de la Patria”, uno de los “Próceres de la Independencia”, primer “Director Supremo” e incluso líder del proceso independentista en Sudamérica.

Sin embargo, todas estas condecoraciones no han hecho que su figura tenga la preponderancia e impacto que debería o merecería tener. Razones son muchas y están basadas, en gran medida, en historias que no tienen total claridad.

En los datos concretos, Bernardo O’Higgins Riquelme nació en una Hacienda de Chillán Viejo, siendo el hijo ilegítimo entre Ambrosio O’Higgins, gobernador al servicio de España en Chile y virrey de Perú, e Isabel Riquelme.

Bernardo no vio muchas veces a su padre, quien lo reconoció como hijo legítimo y le entregó su apellido cuando ya era un adolescente. Ese hecho marcó la vida del futuro padre de la patria, quien vio como se le abrieron más oportunidades.

Desde ese momento, O’Higgins comenzó a estudiar en colegios de las ciudades de Chillán y Talca, hasta que a sus manos llega una de las mejores oportunidades de su vida: partir a estudiar a Inglaterra y España, donde conoció a Francisco de Miranda, uno de los ideólogos de la Independencia en América.

Ya desde su vuelta a Chile comenzaron a elaborarse diversas historias en torno a su figura. Estas señalan que existió una supuesta enemistad con José Miguel Carrera o una presunta envidia hacia Manuel Rodríguez, a lo que se sumó poco carácter y una excesiva idealización de la figura de su padre.

De acuerdo al decano de la Facultad de Humanidades y Comunicaciones de la Universidad Finis Terrae, Álvaro Góngora, actualmente se suele relacionar erróneamente a O’Higgins con clases acomodadas de la época o personas influyentes del Chile antiguo.

“O’Higgins hasta cerca de los 20 años vivió una vida atroz. Fue un hombre que nunca conoció a su padre, porque siempre lo tuvo lejos. Si bien siempre respondió por él, porque lo educó, nunca lo vio, nunca recibió una carta de él. Bernardo le envió cartas pero nunca recibió una. Todo lo que sabía de él era lo que le decía Isabel, su madre. Idealizó a su padre, le tuvo mucha fe”, indicó.

“La clase alta chilena lo consideraba un provinciano, segundo un hijo natural que le decían ‘Huacho’ y en seguida que había formado un bloque con los argentinos, una logia. O’Higgins también cometió errores para echarse a la aristocracia encima, porque él era un igualitarista, había estudiado en Europa y creía en eso de la igualdad, entonces en un momento dijo que tres siglos coloniales debían terminar y en una república iban a ser todos iguales”, agregó.

Sus disputas con los Carrera
José Miguel Carrera también es considerado dentro de los Próceres de la Patria. En su caso, él fue presidente de la Junta Provisional de Gobierno y Primer Comandante en Jefe del Ejército de Chile, cargo en el que sería relevado por O’Higgins.

Según Góngora, la relación entre los dos comenzó de una forma bastante buena, indicando incluso que Carrera llegó a sentir cierta admiración por O’Higgins tras sus primeras campañas.

“Cuando llega O’Higgins de Inglaterra comienza a dedicarse a la Agricultura, pero había jurado la Independencia a Francisco de Miranda en Londres. Cuando el ejército de Pareja cae sobre Chile, O’Higgins se puso al servicio de la junta formada por los Carrera. En el barrio del Boldo él tuvo una labor notable, por lo que José Miguel Carrera lo recibió lleno de elogios, como un verdadero militar”, explicó.

Años más tarde se formó una junta Militar en Santiago, la cual depuso a Carrera como Comandante en Jefe, proponiéndoselo a O’Higgins, pero este último no quiso.

“Era condescendiente, no era alguien que mandara los puntos sobre la ies. En el fondo, no tenía la personalidad suficiente. No era alguien que impusiera su autoridad de forma natural, Carrera sí”, sostuvo.

En un artículo del diario La Tercera, que recopila datos de la supuesta enemistad entre ambos, sostiene que en gran parte el denominado Desastre de Rancagua se debió a que nunca lograron ponerse de acuerdo en cuál iba a ser la estrategia par detener a la tropas de Mariano Osorio, las cuales venían desde el sur.

De esta forma, el ataque español al centro de Rancagua se inició un 1 de octubre de 1814. Las tropas que enfrentaron cara a cara al Ejército Realista fueron comandadas por O’Higgins. Estas pudieron resistir durante dos días.

En ese tramo los españoles habían cortado el agua de la ciudad y los suministros, por lo que Bernardo pidió apoyo desesperado a Carrera, que estaba apostado en el norte de la zona. Por su parte, este último había ordenado a su par replegarse hacia su zona, pero nunca fue escuchado. En concreto no hubo comunicación entre ambos y todo fue, un “desastre”.

Por consiguiente, los patriotas debieron huir hasta Mendoza para juntarse con José de San Martín y urdir un nuevo plan contra el ejército Español, que se había asentado en el centro de Chile.

“O’Higgins nunca conspiró contra Carrera cuando este estaba en el gobierno, pero sí cuando pasó lo de Rancagua se hizo una pésima opinión de él”, aporta Góngora.

Finalmente, José Miguel Carrera murió fusilado en la ciudad argentina de Mendoza el mediodía del 4 de septiembre de 1821.

Una mala relación con Manuel Rodríguez
Hasta el día de hoy la figura de Manuel Rodríguez Erdoíza es considerada como una de las más carismáticas del proceso de Independencia, dentro de la sociedad.

Sus decenas de actos de aplomo y valentía le valieron el nombre de “El Guerrillero”, siendo además considerado como uno de los representantes más fieles del “pueblo chileno”, pese a tener una ascendencia bastante noble.

Hasta el día de hoy no está totalmente clara cómo fue la relación entre Rodríguez y O’Higgins. Quienes defienden el legado del “guerrillero” sostienen que el Director Supremo fue quien ordenó su asesinato en Tiltil, mientras que los O’Higginistas aseguran que el militar nunca estuvo al tanto de esto.

En una nota del diario "La Tercera", donde se replica el último diálogo entre estos dos personajes, según la versión de Benjamín Vicuña Mackenna, se da cuenta que la relación entre ambos era, por decirlo menos, distante y tensa.

En parte, esto podría haberse debido a que las acciones que llevaba a cabo Manuel incomodaban el gobierno que O’Higgins deseaba formar.


Óleo del asesinato de Manuel Rodríguez - Wikimedia Commons

B. O’Higgins: “Rodríguez, ud. no es capaz de contener el espíritu inquieto de su genio, y con él va tal vez a colocar al Gobierno en la precisión de fusilarlo, pues que teniendo al enemigo aún dentro del país, se halla en el deber de evitar y cortar los trastornos a todo trance. Es aún Ud. joven, y madurado su talento puede ser muy útil a la Patria, mientras que hoy le es muy perjudicial, por lo tanto, será mucho mejor que Ud. se decida a pasar a Norte-América o a otra nación de Europa donde pueda dedicarse a estudiar con sosiego las nociones de su profesión, sus instituciones, etc., para lo que se le darán a Ud. tres mil pesos a su embarque para pago de transporte y mil pesos todos los años para su sostén. En cualquiera de esos puntos puede hacer servicios a su Patria, y aun cuando no estamos reconocidos, podrá dársele después credencial privada de agente de este Gobierno”.

M. Rodríguez: “Usted ha conocido, señor Director, perfectamente, mi genio. Soy de los que creen que los gobiernos republicanos deben cambiarse cada seis meses, o cada año a lo más, para de ese modo probarnos todos, si es posible, y es tan arraigada esta idea en mí, que si fuese Director y no encontrase quien me hiciera la revolución, me la haría yo mismo. ¿No sabe que también se la traté de hacer a mis amigos los Carrera?.

B. O’Higgins: “Ya lo sé, y por ello es que quiero que se vaya fuera”.

M. Rodríguez: “Bien, pues, pero póngame en libertad para prepararme”.

B. O’Higgins: “No, porque marchará arrestado usted hasta ponerlo a bordo, pues estando comunicado puede hacerlo desde el arresto”.

Para Góngora, el capítulo entre O’Higgins y Rodríguez puede ser considerado como uno donde existió una serie de malas decisiones y falta de información.

Por lo pronto, el académico sostiene que quienes estuvieron detrás del asesinato de Manuel Rodríguez fueron miembros de la denominada Logia Lautarina, descartando que el militar diera la orden de ejecutarlo.

“La logia decidió, por ella misma, que Rodríguez era un peligro para el proyecto, porque conspiraba contra él. Este grupo estaba compuesto por argentinos y un par de chilenos”.

“El problema para O’Higgins fue otro, porque cuando supo del episodio no tomó las medidas que debió haber tomado. El peso de la logia era fuerte. No se había jurado la independencia y ellos estaban dispuestos a hacerlo”, afirmó.

“Ese fue el error de O’Higgins. Él no dio la orden de matar a Rodríguez, pero cuando supo todo no tomó las medidas que debió haber tomado”, concluyó.

Los relatos históricos sostienen que el asesinato de Manuel Rodríguez se produjo en la zona de Tiltil, mediante un disparo percutado por otro hombre por detrás. En ese momento, la bala se introdujo en su cabeza.

biobiochile.cl 
César Vega Martínez

lunes, 16 de septiembre de 2019

COLABORADOR DEL NOUFA Y SU NUEVO TRABAJO


SUPERMERCADO DEL ALMAS
UNA NOVELA REPRESENTATIVA DEL ALMA NACIONAL

Su autor, Benedicto Cerdá, acaso -sin proponérselo-  supo hacer aflorar el país furtivo, ese que se ve solo bajo la alfombra, donde el stock de zancadillas nacionales asoma en la primera línea de un escenario en que se mixturan la hipocresía  con lo sórdido

POR JORGE ABASOLO

SI ESCRUTAMOS el clamo popular en nuestro país, encontraremos que la inmensa mayoría admite que hemos llegado a una forma de desenvolverse donde “todo vale”. Triste epitafio para una sociedad que languidece, pero no está muerta.
Inmersos en una sociedad donde los principios están exiliados y el decálogo valórico es letra muerta, cuesta ser optimista respecto a lo que se nos viene.
Como todos los valores morales, la cortesía es imposible de ser concebida sin el otro. Es la otredad de lo que hablan los sociólogos.
Es muy simple de comprobar. Si hacemos una lista somera de nuestra lista de valores no negociables, con certeza entrarán en ella virtudes como la humildad, la honestidad, la responsabilidad, la confianza, el agradecimiento y la generosidad, entre otras.
Eso en un país normal en lo ético, como lo fue Chile hasta hace no tantos años.

En su novela, Benedicto Cerdá pone el dedo en la llaga en ese país pringada en el alma.

Supermercado de Almas es un texto donde colisionan la crítica social, la concupiscencia patológica que busca apoderarse del placer y hasta de la mujer que puede proporcionarlo.
Por consiguiente, el autor logra que la trama se transforme en un itinerario surrealista con  ribetes delirantes.
Eufemiano, empresario y millonario, propietario de una Universidad muy católica, casi ultramontana…lleva una doble vida.
Ante la sociedad se presenta como un caballero abacial, con virtudes canónicas y de tibia lascivia francesa. 
Y hasta con trazas de filántropo, samaritano…con los atributos propios de quien profesa una religión a ultranza.
Pero se trata de un tipo como maleta de doble fondo.
Es un chupacirios, deleznable y algo sórdido, de una personalidad patológica, que puede camuflarse en una sociedad cuyo grado de hipocresía permite este tipo de conductas deleznables.

Eufemiano categoriza en  lo que en psiquiatría se llama personalidad paranoide (no confundir con la personalidad esquizotípica o esquizoide) Huelga decir que los rasgos básicos de una personalidad paranoide son la desconfianza en grado supremo y una elevada conciencia de sí mismo. En el modo de conducirse de Eufemiano campea la desconfianza en sus actos (hay que leer la novela), una sospecha generalizada y permanente.
En términos teatrales, Eufemiano es el arquetipo de Tartufo, esa comedia de Moliere que encarna la perversidad y la corrupción aviesamente disimuladas.
Entonces asoma la doble moral de un Eufemiano patológico, obsesionado por una mujer (Mireya), joven y bella, a quien no solo busca como mujer, sino como pertenencia.
Mireya cae de hinojos ante los requiebros de este empresario, aunque a poco andar se percata de que su amor va mucho más allá de lo normal en una pareja. Entonces, pretexta un viaje a Europa, eludiendo una relación obsesiva cuyos tentáculos no la dejan vivir en paz.
La obsesión de Eufemiano por recuperar a Mireya es una odisea digna de una novela policial de Simenon.

En Supermercado de Almas no es cardinal si los personajes logran o no encontrar aquello que siempre preocupa y atañe al ávido lector. Lo sustantivo de la novela es su desparpajo en la acción. Eso que los franceses llaman savoir-faire, aunque Eufemiano lleva esta condición a una condición superlativa.

Aquí estamos en presencia de una novela en donde desfilan las lacras humanas debidamente camufladas.

Se trata de una novela es un tanto kafkiana, es decir donde lo fundamental no es nunca la psicología del personaje…sino lo que le sucede al personaje.

Sin duda…dignísima de leerse.






domingo, 15 de septiembre de 2019